Apegos materiales

Recientemente, recibí un regalo de alguien que apenas había conocido en persona unas cuantas horas antes. El regalo, una navaja multipropósitos.

-Quiero darte algo, para que te deshagas de lo que llamas navaja, y no pases pena.

navajas multipropositos
Y es que esa mañana habíamos hecho el recorrido por "El sendero de los quetzales" unas cinco horas caminando aproximadamente. Una vez llegamos al mirador, nos detuvimos para admirar el escenario que nos regalaba el frondoso bosque; mientras recargabamos nuestras energías para el retorno con un exquisito desayuno.

En mi caso pan, queso crema y un gatorade. Para cortar el pan utilicé mi "navaja de pulgada y media" una victorinox que recibí como regalo de cumpleaños hace unos once años.

-¡Oh, vaya! Gracias! ¿Estás segura que no la vas a necesitar después?

-Tómala, creo que tu la necesitar más que yo.

Entre risas agradecí el presente, y lo metí en mi maleta.

Sin embargo, aún conservo la pequeña "victorinox". Y desde entonces este pensamiento de estar apegada a lo material esta en mi cabeza; recordándome la condición de Ágata, que me deshaga de la pequeña navaja.

Ahora, no es únicamente la navaja, son muchas cosas más a las cuales siento cierto apego, y me pregunto: ¿Cuándo dejaré ir este apego hacia lo material en su totalidad?

Hasta ahora he logrado dejar de ser tan cosumista. Antes de comprar algo me cuestiono varias veces, si en realidad necesito esto o aquello.

Pero, ¿qué hay de las cosas que ya poseo? ¿Podré soltarlas tan facilmente?

Creo que el tiempo me dará la respuesta, o tal vez, es sólo una decisión.

Cualquiera sea la respuesta. Creo que es importante estar anuente que estos sentimientos de apego existen y que siempre y cuando no influyan de forma negativa en nuestras vidas, a veces es mejor soltar y dejar ir.

Muy pronto le daré un nuevo dueño a la victorinox, porque aunque pequeña, ha sido muy útil. A veces no importa que tan grande seamos, sino que tanto damos.

... Y para actualizar esta cita, ya me deshice de la pequeña navaja y de la manera menos pensada. Camino al aeropuerto, recordé que la tenía entre mis cosas y no quería que terminara entre los tantos objetos confiscados en un aeropuerto; así que el conductor del auto dijo que se la quedaría para guardarla y que a mi regreso me la devolvería, bueno mi regreso fue hace más de tres meses y no he vuelto a ver al conductor. Y así termino esta historia!



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