Una pregunta y... ¡todo cambió!

A mis amigas, quien nos ve diría que hace muchos años que tenemos complicidad, en realidad hacen escasos dos años que nuestros caminos se juntaron. 

Thia, Peque, Any & Ailín

Y es que esta historia inicia con la visita de un amigo de Europa; se suponía pasaríamos el día en la playa, sin embargo por culpa del tarado conductor que tenía en frente quien transportaba madera sin ningún tipo de precaución, y quien conducía en forma desordenada; dejó caer una lámina que aterrizó justo frente a mí sin darme oportunidad de esquivar, para mi mala suerte del día la misma tenía clavos que terminaron reventando dos de mis neumáticos y como resultado nuestros planes se cancelaran. 
No quería que mi amigo pasara el corto tiempo que tendría en Panama en espera de que solucionara mi problema de transporte, así que le ofrecí mis disculpas y pedí que cambiáramos los planes para otro día. 

Fue así como pase mi mañana de domingo en busca de neumáticos nuevos para mi auto y luego en el taller en espera del cambio de los mismos. 
Cuando el mecánico confirmo que el problema de neumáticos estaba resuelto, teniendo aún la mitad del día libre decidí ir de visita a Chicá, un pequeño pueblo ubicado en la cercanía del Parque Nacional Campana.

Me dí a la tarea de llegar desde Chicá a Altos del María, había escuchado que el trayecto tiene unos paisajes espectaculares así que fui a ver si era cierto.
Tienen razón mucho verde por doquier y el ser testigo de tanta belleza aún no explotada por la mano humana, es hermoso.  El trayecto que fue como un poco más de una hora fuer realmente encantador, estaba sola, escuchaba la música a un volumen realmente alto y estaba feliz, como hacía mucho no me sentía.

A veces puedes estar rodeado de tanta gente y estar completamente solo, si alguna vez has experimentado la soledad en su máxima expresión de seguro entenderás, de lo contrario espero que jamás lo hagas.
Es así como me sentía en ese momento sumergida en la más profunda soledad y tratando de darme ánimos, diciendo que todo pasa por algo, todo tiene su razón de ser. Mira el lado bueno de todo decía: No te preocupes, por lo menos tienes los medios para comprar neumáticos nuevos, acabas de llenar el tanque de gasolina, tienes un auto, un lugar donde vivir, tienes vestido, alimento y en este preciso instante puedes ver, sentir, oír, cuantas personas desearían tener si quiera la mitad de lo que tienes.
Con dichos pensamientos traté de sentirme optimista. Así que seguí mi camino y me propuse llegar hasta donde el auto no pudiese seguir, eso parecía suficiente en ese momento, y así lo hice. 

Mientras iba subiendo noté a cuatro jóvenes que caminaban con un pequeño cachorro, parecían haber estado caminando por horas, pues su semblante así los hacía notar. Me pregunté de donde vendrán estos a esta hora, y seguí en dirección a mi prevista meta, que fue en la cima cuando la calle cambió de asfalto a tierra y piedra pensé: creo que esto es suficiente por hoy; dí la vuelta y estacioné el auto, luego bajé a apreciar los árboles, el clima y el hermoso panorama frente a mí.


Me senté a un lado de la calle a meditar en todo lo que había ocurrido esa mañana y en la vida misma, cuando la brisa se tornó demasiado para mi gusto decidí que era tiempo de detener la meditación y regresar. 

De vuelta divisé a los mismos chicos con el cachorro y la curiosidad fue mayor, detuve el auto y pregunté en inglés:
¿A dónde van? 
En español uno contestó caminamos hasta encontrar un autobús.
Les respondí que en las horas que llevaba conduciendo aún no había visto ningún autobús y ofrecí llevarlos si no les importaba subirse al auto de una extraña. 
Una respondió es que tenemos un perro, y le dije pues lo llevamos igual, ni modo que lo dejemos.
Entre risas accedieron y subieron al auto.
Mi curiosidad hizo que hiciera muchas preguntas y una de ellas fue: 
¿De dónde vienen ustedes? 
Una de las chicas respondió que estaban recorriendo cascadas, que era algo que realizaban con la frecuencia que pudieran y que habían acampado la noche anterior en los alrededores para poder visitar la mayor cantidad de cascadas del área como pudieran. Y si no me falla la memoria me dijeron fueron como seis o siete.

Yo estaba maravillada de las historias, y seguí preguntando y preguntando, ya estábamos por salir a la Vía Interamericana cuando pregunté en dónde les era más fácil quedarse para tomar el autobús, ¿en cuál  dirección viajaban después? y fue así como supe que su destino era la ciudad de Panamá que de hecho era la misma dirección en la que tenía que ir para regresar a La Chorrera.Ofrecí dejarlos en la parada de autobuses de La Espiga, en La Chorrera donde les sería mucho más fácil tomar un autobús a la ciudad. 

Durante el camino me contaron también que tenían un grupo de Whatsapp donde planeaban durante la semana cuál seria el evento de fin de semana.
Pregunté si aceptaban a nuevos integrantes y si era posible que en su siguiente aventura me hicieran partícipe y pues obvio no habría necesidad de esperar por un autobús, a lo que dijeron que por supuesto y me presentaron vía telefónica a "Nari: el jefe de grupo, el patrón, el guía". 

Así fue entonces como conocí a Samu, Maicol, Any, Peque y el cachorro de nombre Max.

Peque, Maicol, Samu, Max y Any
Esa tarde del 22 de enero de 2017 cambió el rumbo de mi vida, pasé de la monotonía a los fines de semanas imprevistos en cualquier rincón de Panamá ya fuese cerro, montaña, cascada o playa. 
Cambié las noches de tragos y bailes por noches de irme a la cama temprano para madrugar e ir a explorar un nuevo lugar el día siguiente.

Empecé con dietas y ejercicios para tener mejor condición física ya que era necesario. Cada lugar tiene su nivel de dificultad y tener resistencia es indispensable para poder apreciar la belleza de la naturaleza sin tanto sufrimiento.
Usé el dinero que gastaba en tequila y cócteles por botas, mochila, colchón inflable y tienda de acampar.
Cambié la cama por noches bajo las estrellas durmiendo en tienda de acampar, hamacas o saco de dormir. La comodidad de la estufa y el comedor por una fogata y un asado al aire libre. Netflix por tardes lluviosas en una tienda de campaña aún cuando a veces tocó sacar el agua porque se filtró por el cierre. 


Mi primer trip - Cascadas de Honduras
Todos y cada uno de esos momentos ha valido la pena. He aprendido a apreciar las cosas simples de la vida y soy más cuidadosa de mi entorno y de la madre tierra. 

En el proceso reconozco que me alejé de algunas personas, pero a pesar de que les extraño no me arrepiento de quien y como soy hoy. Estoy agradecida por esas dos chicas que se han convertido en mis amigas, confidentes, cómplices y una tercera que también es parte del grupo y a quién conocí después.

Gracias a ese encuentro he crecido mucho como persona, ha sido una etapa de descubrimiento, comprensión y aceptación. Reconocer que es lo que en realidad me gusta y deseo seguir realizando y que cosas hacía por complacer a los demás, que de vez en cuando está bien pero que no son las que me definen como persona. 
Los consejos que me dí durante el camino ese día fueron certeros, y sigo creyendo que todo tiene su razón de ser, ya sea que lo sepas inmediatamente o después. 

Dicen que debes conservar como amigos a aquellos que saquen lo mejor de ti, los que te digan las verdades en tu cara, los que crean en tus capacidades y te animen a ser la mejor versión de ti. 
Aquellos que se queden a tu lado en tus tiempos de dificultad y te ayuden a ver la luz. 
Esos que en tu tiempo de enfermedad y de dolor te saquen sonrisas o lloren contigo.
Si llegas a encontrar una persona que haga eso por ti eres afortunado y si es más de uno créeme Dios te ha de querer mucho, y en mi caso creo que me quiero un montón. 

Durante nuestra vida nos topamos con cientos de personas cada día, algunas llegan por un corto tiempo y se van otras llegan para quedarse y echar raíces contigo. 
Aprecia a cada una de ellas, porque algo has de aprender o enseñar.

Maicol, Peque, Nari, Any (atras: Samu, frente: Thia)
Gracias chicos, porque a través de ustedes he conocido gente maravillosa, y he experimentado nuevos retos y logros que me han llenado de felicidad y alegría. Gracias por responder a mi pregunta y por subir al auto, gracias por las muchas historias que he de escribir por cada ascenso, descenso, reunión en casa. Por aquellas carcajadas contagiosas. Brindo porque la amistad dure muchos años más y porque ahondemos raíces juntos.

El camino apenas comienza, y hay mucho más por recorrer;  aunque espero que sea en su compañía también sé que si por alguna razón nos hemos de separar, el lazo que hoy nos une permanecerá en la distancia. 

Sigamos como hasta hoy, animándonos unos a otros, porque cada paso que demos nos acerca a la cima, y una vez allí todo se resume en ese suspiro y la exclamación de: "¡lo logramos! ¡que belleza!, valió la pena el esfuerzo", ah, y no menos importante ¡todo sea por las nalgas!



Dedicado también a mi querido perruno Max, donde te encuentres, si existe el cielo de los perros espero estés cuidando de nosotros desde allá. 





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